No jueguen con mentes criminales (parte 1)

30 Junio 2017
Francisco Arenas

Por Alberto Vizcarra Osuna

Después de que Guillermo Padrés fracasó en su empeño de invalidar la personalidad jurídica de la Fiscalía Especial Anticorrupción de Sonora, para poder lograr su libertad, se reactiva el conflicto del gasoducto en el territorio de la Tribu Yaqui. Alimentar el conflicto en torno al gasoducto que cruza todo el territorio sonorense y parte del estado de Sinaloa, se ha convertido en el principal instrumento de chantaje del ex gobernador quien desde el interior del reclusorio sur de la Ciudad de México desesperadamente busca evitar ser condenado por sus actos de corrupción administrativa y un sinnúmero de delitos que se le acumulan.

 

Siete de los ocho pueblos que integran la estructura formal de la autoridad tradicional de la Tribu Yaqui, llegaron a los acuerdos pertinentes con la empresa constructora del gasoducto. La mayoría de la tropa yoreme entendió que el gasoducto no es lo mismo que la operación ilegal del Acueducto Independencia. En tanto que el primero no le quita nada a los yaquis y le proporciona un insumo relativamente más barato (gas natural) a las plantas generadoras de electricidad, propiedad de la CFE, que se encuentran instaladas en las costas de Sonora y Sinaloa.

No ocurrió lo mismo con una célula padrecista agazapada en el pueblo de la Loma de Bácum, quienes se apoyaron en la charlatanería encubierta con títulos académicos para difundir mitos temerarios sobre la supuesta peligrosidad de que el gasoducto cruce por territorio de la Tribu Yaqui. En el escenario aparece un despacho con el rostro de asociación civil que bajo el nombre de Alianza Sierra Madre, cuya matriz está en los Estados Unidos bajo la fachada de Sierra Madre Aliance Inc. y que despliega sus actividades y operaciones principalmente desde el estado de Chihuahua, lugar de donde se trasladó el despacho para otorgarle asesoría jurídica a la célula radicada en la Loma de Bácum. En diferentes lugares, y en distintos momentos, desde que se inició este conflicto, los asesores de los disidentes, quienes califican al gasoducto como “infernal” por su supuesta peligrosidad, han dicho que la obra deja de ser peligrosa si la empresa constructora les entrega 200 millones de pesos al grupo inconforme, al despacho chihuahense y a los asesores.

Así se conformó el cóctel: residuos del padrecismo, que aún en su agonía, sigue haciendo daño. Personas que fantasiosamente ven en el incidente la oportunidad de sacar grandes cantidades de dinero y un despacho con matriz extranjera, ajeno a Sonora y por supuesto ajeno a los intereses de la Tribu Yaqui. Cada uno de estos elementos se mueve por ambiciones muy específicas, pero quienes alientan y observan esto desde fuera tienen metas muy concretas. El cometido es dividir a los yaquis y propiciar un conflicto entre estos y los habitantes del sur de Sonora y norte de Sinaloa, quienes se sienten beneficiados con el gas natural que el gasoducto conducirá. En particular se proponen debilitar la alianza conformada en los últimos seis años entre la Tribu Yaqui, la sociedad civil y los sectores productivos del Sur de Sonora, en contra de la obra que sí afecta a los yaquis y a todas las actividades productivas de la región: el acueducto de Guillermo Padrés, el Acueducto Independencia.

El episodio reciente de sabotaje o vandalización en contra del gasoducto, debería de servir de advertencia a quienes por ambición o ingenuidad se han hecho parte de este escenario. Los que se aprovechan del conflicto no tienen escrúpulos y ya demostraron que son mentes criminales. No jueguen con ellos.

 

No jueguen con mentes criminales (parte 2)

Quien se presume como uno de los principales asesores de la remanencia padrecista que se asentó en la Loma de Bácum para montar la disidencia en contra del paso del gasoducto por ese pueblo del territorio yaqui, advirtió que los huachicoleros podrían hacer acto de presencia en esa zona para robar combustible del oleoducto que desde hace décadas pasa por esa región. Días después de la advertencia, el 17 de junio por la mañana, el oleoducto fue incendiado en un sitio cercano a el área de influencia de los del grupo opositor al gasoducto. Para algunos, lo dicho por el asesor, más que advertencia pudo haber sido una amenaza.

Por Alberto Vizcarra Osuna

Quien se presume como uno de los principales asesores de la remanencia padrecista que se asentó en la Loma de Bácum para montar la disidencia en contra del paso del gasoducto por ese pueblo del territorio yaqui, advirtió que los huachicoleros podrían hacer acto de presencia en esa zona para robar combustible del oleoducto que desde hace décadas pasa por esa región. Días después de la advertencia, el 17 de junio por la mañana, el oleoducto fue incendiado en un sitio cercano a el área de influencia de los del grupo opositor al gasoducto. Para algunos, lo dicho por el asesor, más que advertencia pudo haber sido una amenaza.

El robo de combustible a los oleoductos de PEMEX, es uno de las principales fuentes de financiamiento del crimen organizado, estructura que opera como un ejército paralelo y elemento aleatorio en operaciones de desestabilización y terror. Su cometido en este caso, no era solamente ordeñarle combustible al oleoducto, sino principalmente incendiarlo. Con esto -a sabiendas o no- le prestaban un servicio al asesor técnico que encubierto en sus atuendos académicos propala leyendas y mitos en torno al gasoducto definiéndolo como infernal y como culebra de fuego.

Cuando sentenciamos que no jueguen con mentes criminales, no estamos recurriendo a una imagen literaria, más bien es una referencia literal. El efecto práctico del incendio del oleoducto es mandar el mensaje de que también podrían incendiar el gasoducto y luego usar el hecho como una corroboración de la peligrosidad sugerida por las vitriólicas admoniciones del asesor técnico.

El guión en curso, rebasa el ámbito de quienes están en el círculo de la codicia, esto es el asesor y el grupo de gentes que retroalimentan la ilusión de que le sacaran 200 millones de pesos a la compañía constructora del gasoducto para entonces sí admitir que no es peligroso. El diseño de quienes mueven los hilos detrás del telón tiene alcances mayores, de corte regional y nacional. Los hechos violentos ocurridos en octubre del 2016, en la Loma de Bácum, con el incendio de vehículos, el uso de armas de fuego y la muerte de un miembro de la Tribu Yaqui, como ahora el incendio del oleoducto, son indicios claros de se procura un clima de terror que desestabilice al gobierno de Sonora y finalmente le impida a la CFE disponer de un insumo, como el gas natural, que le abarate los costos de producción de energía eléctrica.

La codicia ha hecho que se construyan quimeras temerarias con relación a las cuestiones técnicas y jurídicas implicadas en la operación del gasoducto. Que no sea esa misma codicia la que termine por convertirlos en los proverbiales tontos útiles de una operación política diseñada para hacerle daño a la Tribu Yaqui, a Sonora y al país.